viernes, 15 de marzo de 2013

El efecto hispano en las industrias culturales: ¿hacia un nuevo imperialismo cultural en América Latina?


Con el paso del tiempo la población Hispana se ha integrado por completo al mercado de masas de  Estados Unidos. Las industrias culturales de este país han respondido poniendo en  lugar un sistema de producción, distribución y comercialización de contenido  mediático, a fin de aprovechar un mercado de poco más de 50 millones de personas con  un poder adquisitivo estimado en más de un millón de millones de dólares (one trillion dollars, léase con acento del Dr. Evil). Esto le ha ganado a la población "Latina" en USA el mote de la  población hispana más rica del planeta (como punto de comparación, el poder  adquisitivo de todos los mexicanos en México es de 1.5 millones de millones de  dólares, valor que los Hispanos alcanzarán hacia el 2015). Naturalmente, la consolidación comercial de los "Latinos" ha tenido un  efecto transformador sobre la naturaleza de los contenidos dirigidos a este público. Para darse una idea, en 1990 casi el total de la programación de Univision en Estados  Unidos era propiedad de Televisa y la venezolana Venivision. Por décadas, una de las críticas principales hacia Univision se refería a su incapacidad de producir contenido que fuera relevante para la población estadounidense de origen Latinoamericano. Con el tiempo, estas críticas, el entorno regulatorio, y cambios en la naturaleza de esta minoría étnica han logrado que las industrias culturales de Estados Unidos generen música, series televisivas, contenidos impresos y digitales específicamente para estos públicos. Volviendo al ejemplo de Univision, este produce en la actualidad casi 50% de su programación estelar. Lo que acusa un reconocimiento claro del hecho de que alrededor de 66% de los Latinos son en su mayoría nacidos en Estados Unidos. Es cierto que casi el mismo porcentaje de la totalidad de Latinos es de raíces mexicanas y que por lo tanto, mientras se mantenga este patrón demográfico, el contenido producido en México seguirá teniendo una ventaja competitiva sobre el de otros países. Sin embargo, los cálculos poblacionales estiman que la población hispana estadounidense seguirá tendiendo a reducir su componente migrante, y que en esta medida, habrá un punto en el que el contenido tendrá fuertes mutaciones culturales, que se reflejarán en elementos como el idioma, los estilos narrativos y el origen de las celebridades.  Así por ejemplo, mientras que hace diez años la totalidad de los programas televisivos se grababa en español, hoy en día hay un significante componente lingüístico híbrido, que se presenta a través de programas poblados del llamado Spanglish, como se da en el caso de la cadena de televisión Mun2, de NBC Universal. El caso del programa en inglés Ugly Betty, es otro ejemplo distinto, que proyecta la integración de personas de origen mexicano en la vida cotidiana estadounidense. Por otro lado, la ciudad de Miami, antes vista como un gueto cubano, es hoy considerada como una meca de la televisión latina en la que convergen corporaciones mediáticas, estudios televisivos, casas disqueras, conciertos masivos, y un mundo de celebridades latinas estadounidense y de toda Latinoamérica.

Toda la larga introducción de esta entrada viene a cuento porque esta mañana leí un artículo titulado Vive Latino ni tan Latino: Canta en Spanglish, donde la autora Natalia Cano refleja una ansiedad en torno al prospecto de que este festival musical en la Ciudad de México esté perdiendo su pureza lingüística. No quiero sugerir que las transformaciones planteadas en las industrias culturales de Estados Unidos vinculadas a la minoría hispana de ese país tengan algo que ver con la premisa circulada por Cano. Sin embargo, esta sugerencia me hizo pensar que de hecho, hay dinámicas muy singulares en Estados Unidos que sin duda influyen constantemente sobre la cultura de masas en América Latina. Y no hablo sólo de la influencia histórica que ha hecho que en México muchos hayamos crecido sintiendo una cercanía cultural similar hacia Darth Vader y Cantinflas. Dicho esto, y retomando la cuestión de las vigorosas industrias culturales que gravitan en torno a los hispanos en Estados Unidos, quisiera preguntar: ¿Cuál es el prospecto de que la nueva producción mediática estadounidense, dirigida hacia el mercado hispano de ese país, dé lugar a una nueva etapa del llamado imperialismo cultural en América Latina? Avanzaré una respuesta en mi próxima entrega.