Con el paso del tiempo la población Hispana se ha
integrado por completo al mercado de masas de
Estados Unidos. Las industrias culturales de este país han respondido
poniendo en lugar un sistema de
producción, distribución y comercialización de contenido mediático, a fin de aprovechar un mercado de
poco más de 50 millones de personas con
un poder adquisitivo estimado en más de un millón de millones de dólares
(one trillion dollars, léase con acento del Dr.
Evil). Esto le ha ganado a la población "Latina" en USA el mote
de la población hispana más rica del
planeta (como punto de comparación, el poder
adquisitivo de todos los mexicanos en México es de 1.5 millones de
millones de dólares, valor que los
Hispanos alcanzarán hacia el 2015). Naturalmente, la consolidación comercial de
los "Latinos" ha tenido un
efecto transformador sobre la naturaleza de los contenidos dirigidos a
este público. Para darse una idea, en 1990 casi el total de la programación de
Univision en Estados Unidos era
propiedad de Televisa y la venezolana Venivision. Por décadas, una de las
críticas principales hacia Univision se refería a su incapacidad de producir
contenido que fuera relevante para la población estadounidense de origen
Latinoamericano. Con el tiempo, estas críticas, el entorno regulatorio, y cambios
en la naturaleza de esta minoría étnica han logrado que las industrias
culturales de Estados Unidos generen música, series televisivas, contenidos
impresos y digitales específicamente para estos públicos. Volviendo al ejemplo
de Univision, este produce en la actualidad casi 50% de su programación
estelar. Lo que acusa un reconocimiento claro del hecho de que alrededor de 66%
de los Latinos son en su mayoría nacidos en Estados Unidos. Es cierto que casi
el mismo porcentaje de la totalidad de Latinos es de raíces mexicanas y que por
lo tanto, mientras se mantenga este patrón demográfico, el contenido producido
en México seguirá teniendo una ventaja competitiva sobre el de otros países.
Sin embargo, los cálculos poblacionales estiman que la población hispana
estadounidense seguirá tendiendo a reducir su componente migrante, y que en
esta medida, habrá un punto en el que el contenido tendrá fuertes mutaciones culturales,
que se reflejarán en elementos como el idioma, los estilos narrativos y el
origen de las celebridades. Así por
ejemplo, mientras que hace diez años la totalidad de los programas televisivos
se grababa en español, hoy en día hay un significante componente lingüístico
híbrido, que se presenta a través de programas poblados del llamado Spanglish, como se da en el caso de la
cadena de televisión Mun2, de NBC Universal.
El caso del programa en inglés Ugly Betty,
es otro ejemplo distinto, que proyecta la integración de personas de origen
mexicano en la vida cotidiana estadounidense. Por otro lado, la ciudad de
Miami, antes vista como un gueto cubano, es hoy considerada como una meca de la
televisión latina en la que convergen corporaciones mediáticas, estudios
televisivos, casas disqueras, conciertos masivos, y un mundo de celebridades latinas
estadounidense y de toda Latinoamérica.
Toda la larga introducción de esta entrada viene a cuento
porque esta mañana leí un artículo titulado Vive Latino ni tan Latino:
Canta en Spanglish, donde la autora Natalia Cano refleja una ansiedad
en torno al prospecto de que este festival musical en la Ciudad de México esté perdiendo
su pureza lingüística. No quiero sugerir que las transformaciones planteadas en
las industrias culturales de Estados Unidos vinculadas a la minoría hispana de
ese país tengan algo que ver con la premisa circulada por Cano. Sin embargo,
esta sugerencia me hizo pensar que de hecho, hay dinámicas muy singulares en
Estados Unidos que sin duda influyen constantemente sobre la cultura de masas
en América Latina. Y no hablo sólo de la influencia histórica que ha hecho que
en México muchos hayamos crecido sintiendo una cercanía cultural similar hacia Darth
Vader y Cantinflas. Dicho esto, y retomando la cuestión de las vigorosas
industrias culturales que gravitan en torno a los hispanos en Estados Unidos,
quisiera preguntar: ¿Cuál es el prospecto de que la nueva producción mediática
estadounidense, dirigida hacia el mercado hispano de ese país, dé lugar a una
nueva etapa del llamado imperialismo cultural en América Latina? Avanzaré una respuesta
en mi próxima entrega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario